En un reciente British Medical Journal vuelve a demostrarse la dificultad creciente para encontrar estándares y recomendaciones libres de humos industriales y comerciales. Tener un conflicto de interés con una empresa farmaceútica no invalida la neutralidad de un experto participante en una GPC. Lo que sí que invalida dicha GPC es su no declaración.
En el estudio del BMJ de las 14 GPC de dislipemia y diabetes estudiadas, 5 no tenían la declaración de conflictos de interés. Más grave es declarar no tener conflictos y tenerlos (11% de los participantes).
Las GPC patrocinadas por instituciones gubernamentales tenían entre sus panelistas significativamente menos conflictos de interés que las patrocinadas por sociedades científicas (16% vs 63%). Por tanto, los profesionales libres de humos existen.
Hasta ahora el prestigio profesional se evaluaba, informalmente, entre otras cosas, por la frecuencia de aparición en recomendaciones de expertos, foros científicos o GPC, etc.. Muchos grandes profesionales, expertos e investigadores en su materia, por su negativa a participar en el «sarao», sencillamente NO ESTABAN, dejaban de existir, se hacían invisibles.
Quizá, es hora de comenzar a asociar el prestigio profesional, no tanto, a tanta actividad pseudocientífica patrocinada sino a verdaderas actividades científicas independientes. Quizá es hora de que los profesionales que, legítimamente, opten por trabajar para la industria dejen de aparecer en los listados de expertos que se manejan cuando se quiere hacer una GPC seria e independiente. Quizá es hora que cuando pillen a un profesional en un renuncio como declarar la no existencia de conflitos de interés cuando sí que existen, los colegios profesionales actúen para defender el buen nombre del colectivo.
Quizá es hora.
Poco a poco pero en esta dirección.
Gracias al Dr Bayón, del nodo de la Comunidad Valenciana de NoGracias, por remitir la referencia del artículo